Evolución de la Especie Humana 
 
Renato Aguirre Bianchi 
lautaro@yahoo.com 
 
Actualizado parcialmente para enero de 2018 (es que es imposible actualizarlo TODO y ese todo se hace, casi semana a semana, más y más complejo). Por años me he esforzado por elaborar un esquema que explique el concepto más consensuado de nuestra evolución y eso, mi pasatiempo favorito, es lo que les ofrezco, con cierta frustración por no ser capaz de simplificarlo más. 
 
El punto de partida de los futuros humanos se inicia en África hace unos 10 millones de años cuando, a partir de una línea evolutiva que compartimos con los simios antropoides, se originan dos Familias de evolución divergente: la nuestra (Hominidae) y la Pongidae (según la taxonomía clásica). Pero hoy se tiende a incluir en el término "HOMÍNIDO" a los primates bípedos como nosotros y también a los grandes simios que antes se catalogaban como póngidos. Los homínidos bípedos y de postura erguida nos llamamos genéricamente "HomiNINOS", cuyas primeras especies habrían aparecido hace unos 6 millones de años, cuando nuestra línea evolutiva se separó de la de los "Gorillini" (chimpancés, bonobos y gorilas), nuestros parientes vivos más cercanos. 
 
El tema de los primeros homininos, como todo lo que sigue, es muy discutido. Eso de que hubieran aparecido hace como 6 millones de años proviene de un "cálculo" basado en las diferencias genéticas entre dos especies y la antigüedad de los restos del Sahelanthropus tchadensis, cuya probable postura corporal, dentadura más pequeña y otras características físicas lo hacen aparecer como un posible candidato a ser una de las primeras especies de la línea de los humanos tras su separación de la de los chimpancés. Y eso coincide con uno de los numerosos cambios climáticos del planeta, el cual en África produjo el reemplazo de las inmensas selvas (pobladas por homínidos que necesitaban tener a un pulgar opuesto a los otros dedos para facilitar la indispensable gestión de trepar árboles) por interminables sabanas en las cuales lo prioritario era caminar y se inicia la ubicación del pulgar en una posición paralela a pero con capacidad de oposición a cada uno de otros dedos para conseguir una eficiente gestión que dio origen a la mano moderna, la más potente herramienta del ser hunano. 
 
Posible cara del Sahelanthropus tchadensis. (De Mateuszica de en.wikipedia.org, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=443722)
 
La evolución ulterior de los homininos se hace más clara poco antes de la aparición de Australopithecus sp. En el año 2011 se encontró en el este de África alguna evidencia de la existencia de otro homínido primitivamente bípedo y no directamente relacionado con nuestra línea evolutiva, quien habría vivido hace como 3,4 millones de años en los territorios de la "simbólica pues se ha probado que no lo fue, madre” de la línea evolutiva que termina con el Homo sapiens, o sea Lucy, un ejemplar de Australopithecus afarensis que vivió hace 3,2 millones de años. Eso significaría que la bipedestación de homínidos, por primitiva que fuera, no es privativa de Lucy y sus parientes más cercanos. Y empezamos con los enredos... 
 
Australopithecus afarensis (Public domain, via Wikimedia Commons).
 
Hoy parece claro que Lucy pertenece a una especie que desciende del A. anamensis y es indirectamente antecesora del A. africanus que hace algunos decenios parecía ser el antecesor directo de la línea evolutiva nuestra. Pues no es así para uno ni para el otro y la especie de Lucy es también antecesora indirecta de otro hominino que se aleja de nuestro linaje, Paranthropus sp. 
 
Paranthropus boisei (el "cascanueces" por la tremenda potencia de sus mandíbulas y fortaleza de sus piezas dentales). |Crédito=Photographed at Westfälisches Museum für Archäologie, Herne |Date= 25.03.2007
 
Tras el Australopithecus anamensis hubo luego otras especies más recientes de Australopithecus, todas limitadas a África y con los brazos de mayor longitud que las piernas y con una sexualidad de encuentro frontal (para usar las palabras de Humberto Maturana). De ellos deriva el género Homo hace unos 2,8 millones de años, el cual se caracteriza por una bipedestación más eficiente, mayor longitud de las piernas y creciente tamaño del encéfalo. 
 
Homo habilis. Crédito: Encyclopædia Britannica, Inc.
 
Homo rudolfensis, H. habilis y H. ergaster son contemporáneos y exponentes de una primera etapa evolutiva de este género, que sigue confinado a África, siendo omnívoros pero sin recurrir a los alimentos del mar y los dos primeros procurándose la carne como carroñeros en vez de cazadores, probablemente aun cuando ya era maloliente y hubiera ya sido mordisqueada por otros carnívoros (que lo piensen bien los partidarios de la dieta paleo). Cabe decir que cada vez se hace más lejano el momento en que aparece el género Homo, inicialmente sólo en África y con una llamativa diversidad (hace 1,5 a 2 millones de años) que incluye a las tres especies mencionadas. Un conspicuo hominino contemporáneo, tal vez el primero en usar herramientas, es un pariente de los Australopithecus, el Paranthropus boise
 
El resumen que sigue nos sirve para vislumbrar la saga evolutiva humana aunque probablemente será modificado en el futuro, tal como se ha complicado la simplista hipótesis de hace pocos decenios que proponía que del Australopithecus africanus emergió el Homo erectus y de éste el Homo sapiens. Hoy  (2017) estamos atascados por las peculiaridades del Homo naledi, descubierto en el año 2015 (detalles al final de esta página). 
 
Cronológicamente y haciendo algunas abstracciones, el orden de aparición de los homininos más representativos se puede resumir así: 
 
  • Australopithecus sp. 
  • Homo rudofensis, Homo habilis, Homo ergaster (erectus) y Paranthropus boise. 
  • H. antecessor. Sólo se dispone de pocos fragmentos fósiles, de hace 1,2 millones a 800.000 años de antigüedad y sólo en Europa. Su relación con Homo heidelbergensis no está clara y puede que ambos correspondan a la misma especie o que H. heidelbergensis haya sido su sucesor y H. antecessor fuera el último eslabón conocido antes de la divergencia de H. neanderthalensis (vía H. heidelbergensis) y H. sapiens. A mediados de 2017 se reiniciaron las excavaciones en la Sierra de Atapuerca (España), uno de los sitios más informativos en lo que respecta a las primeras especies de Homo que se encuentran en Europa. La gran esperanza es encontrar evidencia que permita conocer mejor a H. antecessor. ya que su mera existencia o diferenciación de H. heilderbengnsis) es un tema muy discutido. 
  • Homo heidelbergensis 
  • Homo neanderthalensis. hay que hacer presente que esta especie es bastante heterogénea desde el punto de vista cultural y físico y eso se debería a los muy diferentes territorios que ocupaban. 
  • Homo naledi, un inesperado e insospechado hallazgo (2015) casi contemporáneo de los primeros H. sapiens, recientenente descrito en base a datos sólidos y que amenaza con redefinir drásticamente a nuestro árbol genealógico. 
  • Homo sapiens 
  •  
    Crédito: "evolution". Interactive. Encyclopædia Britannica Online. Web. 05 Jul. 2015. <http://global.britannica.com/topic/Homo-erectus/images-videos. NOTA IMPORTANTE. Estas especies no son etapas susecivas de la evolución nuestra, en el sentido de que una dió origen a la otra, Son sólo "primos" con un lejano antecesor común, y son mucho, muchísimo más viejos que nosotros, excepto el H. neanderthalensis.
     
    Un primer hito cultural se establece hace unos 3,3 millones de años con las primeras herramientas de piedra, obra del  Australopithecus afarensis. Este hito tiene importancia si se considera que nuestros más cercanos parientes acuales (pero no homininos), los chimpacés, usan piedras y otros materiales a modo de "herramientas", pero usan lo que hay no más, no las elaboran, a diferencia de los más hábiles homininos de hace millones de años. Y eso ¿porqué? Pues los gorillini fueron siempre cuadrúpedos y sus manos tenían que priorizar el proceso del desplazamiento corporal, mientras que los homininos fueron siempre bípedos, consecuentemente liberando a las manos para una mayor diversidad de gestiones. Aun teniendo el mismo volumen encefálico que los chimpancés actuales, los homininos de hace millones de años eran muchísmo más eficientes en lo que se refiere al tema de las herramientas y eso, gracias a la bipedestación. 
     
    Pasaría un millón de años antes de que estas herramientas mostraran un avance significativo, con la aparición de la primera hacha, probablemente obra de H. ergaster, un feroz y fuerte carnívoro de mayor tamaño que sus predecesores, con un físico apto para largas caminatas y el cual posiblemente ya aprovechaba al fuego. Esta especie, que puede considerarse como un Homo erectus africano, fue la primera en salir de África (vía el Corredor  Levantino) hace como 2 millones de años y ya hay indicios de Homo sp. en China y Java (donde ulteriormente evolucionaría el H. erectus “convencional”) hace 1,8 millones de años y en Europa hace como 1,5 millones de años. La fabricación de herramientas implica una capacidad que puede sugerir que H. habilis y otros homininos previos a H. erectus podrían haber tenido alguna muy primitiva forma de lenguaje, lo que Maturana llama “lenguajear”, es decir, comunicarse con gruñidos y/o gestos específicos. 
     
    Homo erectus. Crédito: By klimaundmensch.de[ (author of reconstruction unknown) Homo_erectus.JPG: photographed by User:Lillyundfreya derivative work (crop operation): Rafaelamonteiro80 (Homo_erectus.JPG) [CC BY-SA 2.5-2.0-1.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.5-2.0-1.0), CC-BY-SA-3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons. P.S. No hay razones para suponer que fuera lampiño, ésta es sólo una reproducción.
     
    Otra adquisición trascendente fue la capacidad de utilizar al fuego de manera voluntaria y controlada (tema técnicamente difícil sin fósforos o similares o realmente imposible para el 100% de nosotros, los contemporáneos "modernos"). Eso no sólo nos permitió protegernos del frío (tema menor en los incios de esa gestión) sino que cocinar la carne haciéndola más digerible, entre otros aportes. Aunque hay "noticias" de que eso ocurrió en épocas más tempranas, las primeras evidencias no discutibles que existen por ahora provienen de Sudáfrica (hace como 1 millón de años) o de Israel, hace sólo 800.000 años (o sea, poquito más allá del Corredor Levantino el cual, a partir de hace unos 1.8 millones de años, H. ergaster tuvo que cruzar para salir de África a título del primer género de Homo que abandonó al continente natal). Como 600.000 años después (hace como 1,2 millones de años) ya hay indicios de los primeros Homo no-sapiens en Europa. Hace como 1 millón de años años aparece en Europa el Homo antecessor y tal vez hace unos 400-500..000 años el ulterior y biológicamente discutible  H. heidelbergensis (supuesto antecesor del H. neanderthalensis en Asia y del Homo sapiens en África aunque este último podría haber derivado de H. antecessor) pero a ese continente el manejo deliberado del fuego no llegaría sino que hace 400.000 años, lo que es extraño porque Europa, especialmente hacia el norte, era muy frío y sin embargo los homininos pudieron establecerse allí. 
     
    Siendo razonables, a nadie se le puede ocurrir que un individuo inventa una manera de prender fuego de la noche a la mañana. Sin duda, la adquisición de ese conocimiento transcurrió lentamente desde un hecho casual hasta el complejo método deliberado que luego se extendió y, precisamente en virtud de eso, cabe esperar que en el futuro se vayan encontrando evidencias consistentes de un más temprano aprendizaje, tal vez en el espacio del Corredor Levantino. 
     
    Habiéndose ya aventurado el H. ergaster a salir de África y ocupar el  Oriente Cercano, la línea evolutiva de los humanos actuales continúa basándose en África, pero lentamente los homininos empiezan a ocupar el sur de Europa, climáticamente más benigno que el resto de ese continente. Hace más de un millón de años llega a España el primer Homo sp., proveniente de África y vía Asia occidental. Éste, H. antecessor, parece representar una etapa más evolucionada del H. erectus y posiblemente antecesor del H. heidelbergensis, especie que hace unos 400.000 años también se encuentra en Europa.  H. heidelbergensis emigra de África hacia Eurasia y sería el antecesor de H. neanderthalensis (hace unos 250.000 años), si bien la riquísima información obtenida de las meticulosas excavaciones de las cuevas de Atapuerca (al noroeste del comienzo de la Península Ibérica si uno viene desde el norte) ha generado muchas interrogantes, como que el momento en que empieza a divergir H. neanderthalensis del H. sapiens ancestral se situaría hace unos 400.000-700.000 años, siendo entonces el H. antecessor el origen de ambas (el problema con lo del H. antecessor es que sus fósiles sólo han sido encontrados en Europa por ahora, y el H. Sapiens moderno habría aparecido en África hace unos 200.000 años.). Pues la infomación que aporta Atapuerca es tan sólida como inesperada, que sugiere que la ocupación de Europa por los homininos hace como un millón de años es, por lo menos, muy heterogénea y el vínculo entre H. antecessor, H. heilderbengensis, y luego los Neandertales y los Sapiens, dista mucho de estar sólidamente establecido y eso porque la asignación de los fósiles de hace como 500.000 años o antes a una u otra especie es arbitraria, una discutible sobre-simplificación que intenta evitar "inventar" a una buena cantidad de especies intermedias porque la evolución humana fue un proceso esencialmente gradual y no se puede decir que simplemente tal especie "se transformó" en tal otra. Y es por eso que se discute la veracidad de lo que definiría al H. heilderbengensis y tal vez esa "especie" deje de tener "identidad" cuando aprendamos más de nuestro pasado,  primer Homo sp. que entierra a sus muertos. Se piensa (omitiendo los hallazgos de Atapuerca) que también el H. sapiens desciende del H. heidelbergensis (en África), el cual desapareció hace unos 200.000-250.000 años, pero hay muy poca evidencia fósil. 
     
    Hoy se acepta que tras otra migración diferente más hacia el este de Asia se genera otra especie muy similar al H. neanderthalensis, descubierta muy recientemente (2010): el Hombre de Denísova (H. denisoviensis). H. heidelbergensis parece ser el fósil de esa transición. La evidencia fósil más temprana de H. sapiens anatómicamente moderno proviene de Etiopía y tiene unos 250.000 años de antigüedad. 
     
    Crédito: "human evolution". Art. Encyclopædia Britannica Online. Web. 05 Jul. 2015. 
    <http://global.britannica.com/animal/chimpanzee/images-videos/The-divergence-of-humans-and-great-apes-from-a-common/141800>. NOTA. Como todo resumen de la evolución humana y dada la rápida repetición de hallazgos de cierta trascencia, este cuadro carece de las potencialmente más inquietantes novedades.
     
    Intento por resumir la cronología de los eventos culturales e históricos de mayor trascendencia en la compleja evolución del Homo sapiens. Todas las fechas son aproximadas e inseguras y en cualquier momento aparecen cambios de importancia. A lo largo y ancho de África, Eurasia y Europa, hubo muuuuuchas versiones de Homo  sp., algunas asimilables casi a la fuerza en un "clado" como el de los Neandertal y otras, simplemente Mavericks (por ahora). Espero que esta lista le ayude al lector a ubicarse en el tiempo geológico, cultural y antropológico. Debe utilizarse como una referencia, porque por sí sola no sirve mucho 
     
    Para tratar de explicar un poco ese fenómeno, dígase que la evidencia del riquísisimo sitio de Atapuerca de España, tan prolijamente estudiado, más otros del sur de Europa como Francia, indican que desde su ocupamiento por homininos hace por lo menos 800.000 años y tal vez después, hace unos 400.000 años o más, había una amplia variedad de "especies" de Homo sp, que pueden recibir decenas de denominaciones y ser parcialmente descritas como especies diferentes, pero en general todas ellas tienen un "no sé qué neanderthalensis" producto de un origen común pero peculiaridades diferentes debidas a variadas circunstancias como aislamientos prolongados en nichos ecológidos debidos a las condiciones climáticas, geológicas y otras, pero que en definitiva, al verse obligadagas a protegerse en Atapuerca y el sur de Francia, generan a dos versiones de Homo asimimilables a los neandertales hasta que finalmente las circunstancias los hacen acercarse, analgamarse y generar a  los Neandertal "clásicos" hace unos 120.000 años.. 
     
    Todo lo anterior quiere decir que durante el lapso señalado hubo no sé cuántas "especies" de Homo coexistiendo por lo menos temporal y espacialmente. O sea, olvídese de eso que que tal especie de "Homo" se generó tal otra y así, en línea directa, aparece el Homo sapiens. La verdad es que que el Neandertal clásico y su primo Sapiens son producto de una verdadera combinación de variantes en un ámbito asimilable a una sopa de letras, de la cual resaltan dos grupos principales, los de Atapuerca y los de Francia.
     
    Hace: 
    ---3,3 millones de años aparece la primera herramienta de piedra, probablemente obra de Australopithecus afarensis (algún pariente de "Lucy"). 
    ---como hace 2  millones de años Homo ergaster sale de África y llega a China y Java vía Corredor Levantino. 
    ---1,2 millones de años atrás aparece el primer Homo sp. (ergaster) identificable en Europa, pero hay evidencias que los primeros homininos en llegar allí lo hicieron hace como 1,5 millones de años, pero no conocemos bien su identidad aún. "El hallazgo primero de los fósiles humanos de Homo antecessor (850.000 años) y más tarde de la mandíbula ATE9-1 en el yacimiento de la Sima del Elefante de la sierra de Atapuerca, datada de hace entre 1,1 y 1,2 millones de años, pusieron punto final al debate sobre la primera colonización de Europa. En la actualidad nadie duda de que el suroeste de Europa fue colonizado hace entre 1,5 y 1,2 millones de años. La migración hacia el norte del continente pudo demorarse durante mucho tiempo, hasta que las poblaciones de homíninos pudieron adaptarse a condiciones climáticas más extremas (http://reflexiones-de-un-primate.blogs.quo.es/). 
    ---1 millón de años atrás ya hay indiscutibles indicios de utilización deliberada del fuego en África, tremendo avance tecnológico que en Europa aparecería sólo hace como 4000.000 años. 
    ---1 millón de años atrás ya hay restos de Homo antecessor en Europa. Es un buen candidato para ser el antecesor de versiones primitivas H. sapiens y H. neanderthalensis, pero no se han encontrado remanentes de él en África, donde se originó H. sapiens. 
    ---400.000 años atrás ya existen fósiles de Homo heilderberguensis en Europa, especie que desciende de la línea del H. antecessor y hoy parece haber generado a H. neanderthalensis en Europa y H. antecessor a H. sapiens en África hace por lo menos 250.000 y 2000.000 años, pero la línea evolutiva de ambos dejó de ser común hace como 550.000 a 750.000 años. Al parecer los Neandertales y en particular tal vez sus antecesores ulteriores a la separación de la línea evolutiva que formaría al H. sapiens, no eran precisamente homogéneos como especie y de un grupo de ellos habría emergido el H. denisoviensis hace unos 400.000 años (DNA mitocondrial). Nótese que el DNA mitocondrial se transmite a la descendencia sólo por la vía materna y suele haber divergencias en relación a lo que el DNA nuclear sugiere como proceso evolutivo. Este tema se va haciendo cada día más complejo y asombroso. 
    ---250.000-35000 años. Ya aperecen fósiles del misterioso Homo naladi, tan peculiar que podría modificar todo nuestro esquema de nuestra evolución. El aportó los genes para la peculiar adaptación a la altura de los tibetianos, tan diferente de la de los andinos.  
    ---200.000-250.000 años atrás aparecen remanentes de H. sapiens casi como lo conocemos hoy, porque hay fósiles "sapienoides" de 100.000 años antes. En esa época (según datos actuales pero jamás definitivos) aparece el inesperado Homo denisovian, (ambos biológicamente muy relacionados con los neandertales). 
    ---125.000 años atrás H. sapiens emigra de África rumbo al Oriente Medio. 
    ---40.000 años atrás H. sapiens logra llegar a Europa, dominada por los neandertales. 
    ---30.000 años. Se extingue definitivamente el ya decadente Homo neanderthalensis. Vaya uno a saber porqué sobrevivieron tan corto tiempo después de nuestra llegada a Europa, pero las teorías abundan y se complementan: nuestra tendencia a formar bandas más numerosas y consecuentemente menos propensas a la biológicamente nociva endogamia, la ventaja de ser más chicos y no tener un tremendo encéfalo que consumía tremendas cantidades de recursos energéticos por sí mismo y para movilizar a ese manso corpachón, nuestra superioridad en cuanto al habla y a los cambios climáticos que supuestamente causaban mayores estragos en los grupúsculos de neandertals y tanto más como que la densidad poblacional de ellos era harto más reducida que la nuestra y.... siguen llegando proposiciones. 
    ---8.000 años atrás  llegan a Europa H. sapiens provenientes del Oriente Próximo, de piel blanca y quienes dominaban la agricultura y tenían una vida relativamente sedentaria. Introducen notorios aportes genéticos a los pobladores de Europa.
     
    Hace unos 700.000 años (durante el pleistoceno, período geológico de la era cenozoica en la cual aún estamos pero ya en la etapa holocénica y el pleistoceno termina con la última glaciación hace unos 10.000 años para hacerlo simple), Inglaterra no era una isla sino una península y en un períodos interglacial tenía un clima algo cálido que permitía la existencia de bisontes, hipopótamos y elefantes. Precisamente, la base de los acantilados que miran hacia el Canal de la Mancha es consecuencia de los ríos que corrían en dirección a la actual Europa continental. Si es así, los primitivos precursores del hombre actual podrían haber subsistido cómodamente en esas latitudes y sin dominar al fuego ni disponer de ropajes elaborados y de hecho en el año 2005 se encontraron allí herramientas de piedra de 700.000 años de antigüedad. En todo caso, a lo largo de la extensa ocupación de Eurasia por el género Homo, hubo grandes fluctuaciones climáticas, las que ciertamente influenciaron la existencia y hábitat de estos homininos. Por los períodos glaciales de gran intensidad ocurridos en el pleistoceno medio y el tardío, los homininos de Europa lo debieran haber pasado muy mal, especialmente cuando el clima era peor, hace unos 670-620.000 años y seguramente sólo sobrevivieron los que migraron a las penínsulas del sur (Italia, España). Eso altera inmensamente la evolución genética de los homininos.  
     
    A estos primeros europeos los sucede una especie de Homo que tuvo mucho éxito, H. neanderthalensis, que también se asienta en el occidente de Asia y domina el escenario evolutivo de esos lugares hace unos 250.000 años, siendo tal vez descendientes del H. heidelbergensis. Poco después, hace unos 200.000 o más años aparecíamos nosotros en África, Homo sapiens, pero tardamos mucho en iniciar un desarrollo tecnológico que nos hiciera "mejores". Esto se muestra con claridad en el Levante, lugar ocupado por los Neandertales y luego compartido con nosotros desde que emigramos de África hace unos 125.000 años: allí nuestras herramientas no eran sustancialmente diferentes de las de los Neandertales. En otras palabras, H. sapiens parece haber aparecido como especie unos 100.000 años antes de que comenzara a incorporar el comportamiento “humano” que con el tiempo lo diferencia tan drásticamente de otras especies de Homo
     
    Cabe hacer una disquisición. Cada vez se piensa con más argumentos que los Neandertales no eran precisamente tontos, pero, pese a tener un encéfalo de mayor volumen que el nuestro, no hay duda que eran ¿algo? menos "inteligentes". Para resumir un extenso tema, hay que señalar que el volumen del encéfalo en los mamíferos va a la par con la masa corporal y la gran excepción es la de nuestros antecesores, quienes se "encefalizaron", es decir, su encéfalo creció progresivamente más que la masa corporal desde hace como 50 millones de años. Es que se puede calcular un índice basado en la masa corporal y la masa encefálica y mientras mayor sea la última en relación a la masa corporal, más inteligente es la especie. Y eso parece ser todo lo que explica la superioridad del H. sapiens sobre los otros homininos, porque la esencia de la anatomía cerebral es en extremo similar. Suele pensarse que nosotros tenemos lóbulos frontales más desarrollados pero éstos existen ya en los prosimios y a falta de evidencias más concretas puede suponerse que esa misteriosa parte de nuestro encéfalo crece a la par con el crecimiento de éste. En otras palabras, los Neandertales no tendrían lóbulos frontales reducidos y nuestra superioridad sobre ellos se basaría en el "índice de encefalización" (volumen del encéfalo en relación a la masa corporal, el cual es 6,4 para los primeros y 7,6 para nosotros). Al parecer el número de neuronas por unidad de volumen es similar entre ambas especies, pero los Neandertales ocupaban muchas de ellas para manejar a su más macizo cuerpo y a su privilegiada (y para nosotros desproporcionada) gestión visual, mientras que a nosotros, de estructura y visión más modesta, como que "nos sobraron" neuronas y éstas se encargaron de los procesos del intelecto. Que nuestro encéfalo sea globular y el de ellos elongado hacia atrás parece no tener ninguna importancia, a juzgar por lo que se sabe de las deformaciones artificiales del cráneo. Pero sí teníamos otra tremenda ventaja sobre los Neandertales que podría explicar que, tras ocupar Europa por 200.000 o más años, desaparecieran 10.000 o menos años después de que nosotros llegáramos a esa zona: esa es el lenguaje
     
    Desde que se encontró un fósil del hueso hioides (el cual mantiene a la lengua en su lugar) parece no caber duda que los Neandertales disponían de la capacidad de comunicarse verbalmente entre ellos, pero por la posición de la laringe y el volumen de la lengua, la variedad de sonidos que podían emitr era reducida. Es decir, por ejemplo, si alguien no puede emitir más sonidos que la "a", la "i", la "m" y la "k", no puede expresar claramente una idea como: "a las semillas de los zapallos hay que dejarlas secar por algún tiempo y luego plantarlas en tierra blanda y húmeda". Y eso sí que nos favoreció tan enormemente que llegamos a dominar y hasta estamos en vías de destruír al planeta. Basta hacer presente que la agricultura (base esencial de las sociedades y en consecuencia del progreso tecnológico y espiritual) sólo apareció "por primera vez" en unos 7 lugares del planeta, pero muy pronto se extendió por casi todo su territorio. Probablemente un proto-lenguaje ya hace unos 500.000 años era una habilidad del H. heidelbergensis, el por ahora más convincente antecesor de los Neandertals y los Sapiens. 
     
    Nuestra emigración (como H. sapiens) desde África hacia el Oriente Medio y más allá es una aventura que genera muchas controversias en cuanto a sus momentos en el tiempo y las rutas seguidas. Podría haber ocurrido inicialmente a través del Corredor Levantino (si bien éste estaba ocupado y controlado de facto por los Neandertales), llegando hasta lo que hoy es Israel y también, en la misma época, caminando por la franja de tierra que unía al cuerno de África con la Península Arábica, donde ahora está el canal Bab-el-Mandeb del Mar Rojo (ese canal no existió en dos períodos: hace unos 115.000 hasta 100,000 años y de 80.000 a 15.000 años atrás) y cabe suponer que ésa fue nuestra vía más exitosa. Pero esos intentos de hace más de 100.000 años pudieron haber sido sólo preliminares, impidiendo la expansión de nuestra especie por todo el mundo no americano a causa de cambios climáticos hasta una ulterior y más exitosa emigración hace 50.000-70.000 años. O tal vez, debido a que los que llegaron a la Península Arábica a través de lo que hoy es el estrecho Bab-el-Mandeb no tuvieron que enfrentarse con los Neandertales del Corredor Levantino, llegaron hasta el sur de China e inclusive Siberia hace unos 100.000±20.000 años, donde ya había Neandertales y al cruzarnos con ellos les aportamos genes muy nuestros vinculados al lenguaje, los que no se encuentran en los Neandertales de esa época en Europa. Así de compleja es la historia del H. sapiens y sus primos Neandertales y Denisovianos. Un aporte más de la fabulosa herramienta de investigación que es la paleogenética, la cual no dejará de regalarnos una inmensa riqueza de conocimientos, destruír hipótesis obsoletas y tal vez darnos alguna vez una sorpresa mayúscula... 
     
    En rojo, el territorio africano ocupado por H. sapiens y las principales rutas de migración hacia otros territorios. Modificación de: By NordNordWest (File:Spreading homo sapiens ru.svg by Urutseg) [Public domain], via Wikimedia Commons
     
    Nuestro progreso como especie muestra un gran salto cuando salimos de Asia occidental y conseguimos llegar a Europa, hace unos 40.000 años y cuando ya el clima era hostil. El trayecto seguido no se conoce con certeza y me imagino que intentarlo por el corredor levantino debió haber sido una muy accidentada aventura suponiendo que ya antes los Neandertales habían constituido una poderosa barrera que aislaba a Europa. La alternativa más viable pero basada en débiles evidencias concretas, sugiere que pasaron por la península de Anatolia hasta llegar a Bulgaria y luego siguieron por el corredor del Danubio hasta Europa central. Allí ya estaban los Neandertales desde hacía unos 200.000 años, una especie de Homo más robusta, hábiles fabricantes de herramientas de piedra, muy resistente a las bajas temperaturas y con mayor capacidad craneana que la nuestra, con un lenguaje tal vez primitivo, que homenajeaba de cierta manera a sus muertos y que parece que cuidaba de sus enfermos e inválidos y que dominaba al fuego y hasta tal vez le hacía juguetes a sus menores (eso implica un concepto de familia, pero no necesariamente de pareja marital sino que algo muchísimo más laxo pero sí que implicando alguna sentimentalidad). Pero probablemente su espiritualidad era menos consistente que la nuestra, aunque parece que ya habían inventado la deformación artificial del cráneo (por lo menos hace unos 45.000 años, muy discutible) y hasta elaborado básicas expresiones de arte rupestre (lo que les otorgaría primacidad y cierto grado de espiritualidad y genera más controversias aún) y “joyas” (adornos) de plumas, huesos y conchas de mariscos. Aunque enterraba a sus muertos en posición fetal y con cierta orientación en referencia a los puntos cardinales y tal vez dejándoles plantas medicinales como ofrendas funerarias, no parece haber evidencias claras de que los Neandertales realizaran ceremonias funerarias de cierta complejidad ni que, aunque lo hicieran, fueran capaces de manejar simbolismos tan sofisticados como el "arte", expresado por nosotros en las pinturas rupestres de cierta complejidad, figuras en hueso, adornos corporales, etc. Aparte de ser más robusto y tener una mayor capacidad craneana y menor estatura, el hombre de Neandertal no difería mucho del H. sapiens. Vestido como nosotros, sólo lo veríamos como una persona de piel "negra" o "blanca" según la región de donde procedían, fea por su cara algo desplazada hacia adelante, su gran nariz, sus grandes ojos, la ausencia de mentón (peculiaridad anatómica exclusiva del H. sapiens y de los elefántidos y razón de existir entre nosotros completamente ignorada), los prominentes arcos superciliares y la frente inclinada hacia atrás. Algunos pudieron haber tenido ojos de color claro. Pero lo cierto es que tontos no eran y cada vez más se van encontrando más evidencias que sugieren que eran verdaderamente “seres humanos” si en materia de capacidades cognitivas los comparamos con los H. sapiens que consiguieron llegar a Europa hace unos 40.000 años. 
     
    Es de nuestra exclusividad poseer un mentón entre las especies de homininos y me parece controversialmente relacionado con el hecho de que somos, entre ellos, la única especie que no muestra prognatismo (adelanto del tercio inferior de la cara). Porqué, para qué y cómo se llegó a eso es un misterio muy privadamente nuestro. Somos los únicos que tenemos la cara plana a excepto de nuestra pequeña nariz y el conspicuo mentón..... 
     
    Diferencias morfológicas craneofaciales entre H. sapiens y H. neanderthalensis. Crédito: "Sapiens neanderthal comparison blank" by hairymuseummatt (original photo), KaterBegemot (derivative work) - http://www.flickr.com/photos/hmnh/3033749380/ (original photo). Licensed under CC BY-SA 2.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Sapiens_neanderthal_comparison_blank.png#/media/File:Sapiens_neanderthal_comparison_blank.png
     
    Homo neanderthalensis. Crédito: "Neanderthal". Photograph. Encyclopædia Britannica Online. Web. 05 Jul. 2015. 
    <http://global.britannica.com/science/human-evolution/images-videos/Reconstructed-model-of-a-male-Neanderthal/73004>
     
    Por entonces, la iconografía del H. sapiens no involucraba aún al abstracto concepto de arte, el cual apareció mucho después, sino que sólo una simbología que tal vez los vinculaba al mundo y a los fenómenos naturales que más los impactaban o que más necesitaban (caza, por ejemplo). No olvidemos que por entonces nosotros (llamados Cro-Magnon en Europa) éramos sólo cazadores-recolectores, aunque ya practicábamos ceremonias funerarias llenas de simbolismos, elaborábamos instrumentos musicales (otro símbolo), nuestros asentamientos mostraban un orden bien definido y habíamos avanzado mucho en la tecnología de las herramientas al confeccionar eficientes puntas de proyectiles y utilizar otros materiales como huesos y cornamentas. Cualquiera haya sido nuestra interacción inicial con los Neandertales, no es de extrañar que esta especie más primitiva, que había sido la dueña de Europa por más de 150.000 años, desapareció sólo 10.000 años después de que llegáramos nosotros a Europa. 
     
    Cuando el H. sapiens llegó a Europa tenía una gran diferencia no anatómica con los que llegaron al Levante 50.000-70.000 antes: había adquirido (o mejor dicho, depurado) la capacidad de manejar símbolos en sus ideas (algo cuyos primeros indicios se sospecha que serían atribuíble a nuestro antecesor en África y del H. neanderthalensis en el oeste de Asia), el H. heidelbergensis, el cual aparece hace unos 6000.000 años. Como sea, comenzaba la espiritualización del género Homo. Sin la versión más sofisticada de ella, H. sapiens coexistió en el Levante con los Neandertales, pero de alguna manera el pensamiento simbólico consistente sólo se consolidó hace 40.000 años y marcó el destino de nuestra especie. Allí termina también la existencia de los Neandertales de la Asia occidental, tema tan poco compendido que tiene decenas de explicaciones. 
     
    Los inicios de la revolución conceptual del H. sapiens aparecen hace 50.000 años en África oriental, en la forma de herramientas estandarizadas, joyas de conchas marinas y la primera imagen de un símbolo, en una cueva con arte rupestre. Desde entonces la humanidad inició un progreso continuo, espectacular para una especie biológica. Llegamos a Europa, Australia/Nueva Guinea (por entonces no separados por el mar) y al territorio frío de Eurasia al norte de Alemania. Demoramos algo más en ocupar a las Américas 
     
    Aunque como todo lo expresado en esta página tiene opiniones discordantes, el estudio del genoma de los humanos modernos sugiere que, al coexistir con los Neandertales y el Hombre de Denisova, hubo mestizaje entre estas 3 especies y de esa manera el 2-4% de nuestro DNA (excluyendo a los africanos) se comparte con el primero y el 4% o más del DNA de los melanésicos y de los aborígenes de Australia se comparte con los denisovanos. Es posible que nosotros les transmitiéramos gérmenes que contribuyeron a su aún no bien explicada extinción, pero a la vez ellos y sus primos Denisovianos nos castigaron con los  códigos genéticos necesarios para sufrir diabetes tipo 2, algunos cánceres y algo más, como los condilomas acuminados (genitales y ano) producidos por el virus papiloma humano y en particular su cepa carcinogenética HPV16A que infecta a más o menos 4% de los norteamericanos. La cruza entre Neandertales  y H. sapiens sólo producía descendendencia fértil del sexo femenino, no masculina por una incompatibilidad del cromosoma Y y parece habernos aportado genes que nos ayudaron mucho para soportar las condiciones climatológicas de la Europa de esa época, territorio en cual ya los Neandertales habían conseguido sobrevivir durante 2000.000 años o más. 
     
    Este tema de nuestra "hibridización" como especie es muy interesante por lo ya expuesto y explica en gran medida uno de los grandes misterios de la adaptación de los humanos a la altura, respecto a lo cual podemos decir que la colonización del Tibet es compleja, involucarndo a dos grupos humanos diferentes (aunque supongo que descendientes de los precursores de los chinos Han) desde hace unos 20.000 años. Pues, a través del tiempo, ellos se adaptaron perfectamente a la fuerte carencia de oxígeno de las altitudes vecinas a los 4-5.000msm, al igual (en términos de eficiencia de la adaptación pero no de los mecanismos fiosiológicos involucrados) que los andinos. Éstos, para captar más oxígeno aumentaron su capacidad pulmonar ampliando notoriamente al tórax y aumentaron la cantidad de glóbulos rojos por mililiitro de sangre, lo que la hace más espesa y eso no es precisamente bueno para la salud, pero es lo que nos ocurre a todos si vivimos en alturas hipóxicas. PERO, los tibetianos no tienen nada de eso, ni lo del tórax ni lo de los glóbulos rojos y captan más oxígeno respirando más rápido y vía un efecto fisiológico que no describiré, sus vasos sanguíneos permanecen más dilatados, incluyendo los pulmonares, lo que facilita la captación de oxígeno y quién sabe si hay otros parámetros involucrados. Ahora bien ¿porqué sólo esa etnia se libera de la necesidad de aumentar la dotación de glóbulos rojos como todo el resto de las otras? Pues la explicación (parcial) es que casi el 80% de ellos porta un gene de una especie ajena al H. sapiens y propia del Hombre de Denisova, el cual la habría trasmitido a los precursores de los chinos Han hace unos 30 a 50.000 años. Pues sólo el 1% de los chinos lo portan, porque sin la permanente hipoxia no implica una ventaja evolutiva, pero sí que ayudó enormemente a los tibetianos. Bueno, ésto es sólo una precaria explicación y el tema debe ser muchísimo más complejo pero aún no tenemos cómo explicarlo bien y el gene ese es uno de los actores que más fuertemete resalta. Interesante, no podemos hablar de razas entre la inmensidad de la humanidad, pero sí tenemos varios diversos detallitos genéticos que hacen que no seamos una especie genéticamente homogénea y creo que la adaptación de los tibetianos versus la de los andinos a la altura es el más conspicuo ejemplo. 
     
    Un trascendente evento de la historia del Homo sapiens en Europa ocurre hace unos 8.000 años e introduce cambios en la estructura genética en Europa: eso ocurre cuando llegan poblaciones del Oriente Próximo que ya habían inventado la agricultura y tenían piel blanca. 
     
    La dependencia de la agricultura y la ganadería implica uno de los más drásticos cambios en el estilo de vida del H. sapiens. Coincide con el inicio del Período Neolítico (herramientas de piedra pulida) y se inicia hace algo menos de 10.000 años en el Creciente Fértil, tras el cese de la última glaciación, lo que marca al período geológico en el cual vivimos, el Holoceno: 
     
     
    Las primeras expresiones del neolítico en el Creciente Fértil, hace 9.500 años. Crédito: By Bjoertvedt (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons
     
    Sería interminable describir el tremendo impacto de la organización social generado por la "revolución neolítica", dramáticamente expuesto por el prestigiado Jared Diamond y me limitaré a un par de temas. Sucede que los primeros agricultores tenían la piel negra, pero, por la necesidad de captar mejor la radiación solar para generar vitamina D, cuando durante el Holoceno migramos a Europa ya éramos blancos y fue en esa época cuando se generaron los fenotipos europeos que hoy conocemos y que se basan en tres grupos humanos resumidos en este link, cuya lectura recomiendo enfáticamente. 
     
    Un breve paréntesis para mandar al diablo el concepto de "raza negra". Debajo de los pelos de la cara de los chimpancés, los homininos vivos más parecidos a nosotros, hay piel blanca. Pues en África, cuando lentamente nos transformamos en una miríada de especies con estrecho parentesco y perdimos la vellosidad, las leyes de las ventajas evolutivas afectando a generación tras generación nos hicieron negros para resguardarnos del daño de la radiacón solar. Y no se trata de ser o no ser negro, pues los hay desde la negrura negra negra hasta tonalidades más claras pero aún así tal vez una decena con tonalidades (no confundir con intensidades) diferentes entre sí. O sea, eso es como tener los ojos cafés o negros o verdes: no involucra parámetros que puedan definir a una raza.  Bueno, cuando los neandertals nos dejaron entrar a Europa sólo porque no se la pudieron con nosotros, el frio imperante y la escacez de sol nos llevó a evolucionar como blancos aún más blancos para generar suficiente cantidad de vitamina D. 
     
    La adopción de la agricultura y la ganadería terminó con la trashumancia, generándose poblados estables con una clara organización social y todo lo que asociamos a la "civilización": especialización laboral, comercio, clases o niveles sociales, crecimiento demográfico y etc. Pero además modificó profundamente a nuestros hábitos alimentarios. El abrupto inicio de la posibilidad de cultivar trigo, cebada, avena y centeno indujo a que los humanos modificaran sus procesos biológicos para tolerar al gluten, un conjunto de proteínas de baja calidad nutricional, pero ese tipo de ajustes biológicos demora y aunque ya estaba bien establecido hace unos 7.000 años, aún persiste un porcentaje significativo de humanos que no lo toleran: son las víctimas de la enfermedad celíaca. Los cereales mencionados sirven para calmar el hambre pero son pobres agregados a la dieta de los cazadores-recolectores de antaño y principalmente aportan calorías demasiado fáciles de conseguir y los horribles dolores de muelas con los que se enfrentaron los agricultores. La ganadería aportó carne, por cierto, y leche, pero los Homo sapiens de entonces perdían a corta edad  la capacidad de procesar la ingesta de lactosa. Y puesto que el cambio de la oferta alimentaria fue tan brusco, la tolerancia a la lactosa se consolidó hasta cierto nivel hace sólo unos 4.000 años (tal vez una de las razones por las cuales los andinos no se alimentaban de leche de auquénidos) muchas personas siguen hasta hoy sufriendo diversos grados de intolerancia a la leche y derivados y probablemente eso demore muchísimo tiempo en corregirse porque ya no hay una fuerte presión en términos de ventaja evolutiva porque sin dificultad tenemos acceso a otras alternativas de ingesta de proteínas de alto valor nutricional. 
     
    Muchas de las dataciones preholocénicas que he presentado son relativamente conservadoras y de tiempo en tiempo aparecen proposiciones que tienden a empujarlas hacia una mayor antigüedad. Por ejemplo, los H. sapiens primitivos pudieron haber aparecido 500.000 años atrás; el pequeño H. habilis pudo haber sido el primero en salir de África y en Asia haber evolucionado hasta el H. erectus y éste habría migrado desde allí a África; Australia pudo haber sido colonizada hace más de 60.000 años; los Neandertales pudieron haber aparecido hace 400.000 años y tenido algún mayor grado de espiritualidad que el actualmente reconocido, etc. Éstas son sólo algunas de las hipótesis (o a menudo no más que definiciones algo distintas) que se barajan y esperan confirmación. ¿Y que hay del Pithecantropus erectus (Hombre de Java) y del Sinantropus pekinensis (Hombre de Pekín), de los cuales ya no se habla?: hoy se les considera Homo erectus. Pues lo cierto es que todo esto es un tema apasionante, con drásticos cambios conceptuales cada cierto tiempo y otros inquietantes indicios que merecen serios, permanentes y complejos estudios para ver si consiguen modificar una vez más el paradigma más racional que puede ofrecerse hoy. Estaremos atentos a las novedades y mientras tanto estoy continuamente modificando este texto y las dataciones para hacerlo más concordante con la controvertida "versión más probable" de nuestro linaje. 
     
    Apenas hemos rasguñado la superficie del tema de la evolución de los humanos y el ejemplo más espectacular y discutido de los últimos tiempos (desde el 2004) es el hallazgo de una especie de Homo enana en la minúscula Isla de Flores de Indonesia (Homo floresiensis), tan pequeña (1m) como los Australopithecus, pero más evolucionada aunque conservando los brazos largos y supuestamente descendiente del Homo erectus. Este hominino utilizaba herramientas de caza y entre sus presas parece haber estado una especie extinta de elefante, también enano. Lo más espectacular es que inicialmente se propuso que los restos más recientes eran de hace sólo 18.000 años, es decir, 10.000 años después de que H. neanderthalensis y mucho después de que H. habilis y H. erectus habían desaparecido. Sería, en consecuencia, contemporáneo con nuestra especie, H. sapiens, la cual desde mucho antes habitaba otras partes del planeta. Espectacular y discutible pues recientemente se ha propuesto para ellos una fecha de extinción de como de 40.000 años, además de que algunos pocos aún piensan que el hallazgo podría corresponder sólo a una versión patológica de H. sapiens, pero si realmente corresponde a una nueva especie tal vez no sea la última sorpresa que nos depara el árbol genealógico humano. Entre otros temas, hoy se propone que son parientes e inicialmente contemporáneos de Homo habilis y eso haría de estos últimos la primera especie de Homo que migró fuera de África. 
     
    Cráneo de Homo floresiensis. Imagen de futurehumanevolution.com.
     
    Homo floriensis. Crédito:Washingtondc.picturesofus.net
     
    Y la sorpresa anunciada en el párrafo anterior apareció a partir de 2015. 
     
    Homo naledi según reconstrucción de John Gurche.
     
    Uno de los más intrigantes misterios de la evolución de los homininos es la descripción (2015) del Homo naledi, un hominino pequeño (1,5m o menos) con aspecto general similar al de los Australopithecus pero con piernas más largas que los brazos (lo que los hace menos aptos para desenvolverse arriba de los árboles y en consecuencia más similares a los Homo sp.), una muy peculiar mano, apta para subir árboles pero con un pulgar y huesos de la muñeca que tienden a semejarse más a los Homo (por consiguiente, apta para fabricar herramientas, aunque éstas no se han encontrado) y que con gran esfuerzo utilizaba complejos sitios funerarios, indicando una espiritualidad y un esbozo de "cultura" (gestión colectiva) que no coincide con su pequeño cerebro (sólo un tercio del nuestro, o sea similar al de un chimpancé). Pero su antigüedad, de acuerdo a los datos recién publicados en 2017, indican que ésta está entre algo menos de los 250.000 y 350.000 años y eso sí que es raro porque sería casi contemporáneo con los más primitivos H. sapiens o sus precursores inmediatos y mantiene intrigados a todos los estudiosos pues podría modificar la consistencia de nuestras ideas acerca de nuestra remota genealogía ya que fenotípicamente es muy diferente a nosotros (aunque el progreso de las investigaciones en curso lo hacen aparecer cada vez más "moderno") y al parecer compartíamos el mismo espacio geológico y nuestra alimentación era simimilar a juzgar por su dentadura. 
     
    Hace decenios, disertar, conversar, intercambiar ideas y dudas acerca de la evolución de los hunanos era tan simple y sin embargo poca gente lo comprendía. Hoy es harto complejo y muchísima menos gente se ha dado cuenta de eso siquiera, pero ¡vaya si hemos avanzado en la comprensión del tema con datos espectacularmente concretos!. Pero la verdad que todos desean saber ¿de qué mono venimos? no existe porque nuestra evolución no fue como un cordel con un nudo tras otro, sino como un quipu. Ni sueñen con llegar a leer un esquema claro, de  A a B y luego a C, porque eso no existió. Nuestro árbol geneológico puede homologarse bien fielmente a la estructura de los qhipus. Y nos falta taaanto, como tal vez redefinirlo consistentemente debido a las peculiaridades del H. naledi