Crónica de un Ejercicio Docente 
 
Esto no pretende más que mostrar nuestra manera de enseñar a montar a un novato en corto tiempo. La idea no es generar a un jinete independiente sino preparar en un par de meses a un novato para que, bajo nuestra custodia y asesoría, nos acompañe sin crear continuos problemas en nuestras cabalgatas de placer y hasta de aventura no demasiado complejas. Aclaro enfáticamente que ésto es sólo una introducción al arte de cabalgar basado en el estilo clásico, muy diferente al estilo “huaso” y que, para ser jinete de verdad, necesitará unos tres años en un centro ecuestre y varios otros adquiriendo experiencia en terreno abierto. Es que nadie nace sabiendo y “andar a caballo” no sirve, sólo nos sirven los principiantes que aprenden a “montar a un caballo” al lado de su instructor. 
 
Fue así, de una manera atípica, como iniciamos a mis hijas, a mi nieto y a otras personas que han sido parte de nuestras cabalgatas seranas. Lo que muestro es lo que conseguimos con mi esposa, María Isabel Castro Yévenes, alias “Pandita”. 
 
La secuencia docente 
 
Tras algunas cabalgatas de placer cortas y no exigientes previas, descubrí en mi Pandita tal entusiasmo por cabalgar y tantas ansias por aprender, que en conjunto con mis amigos Requena la invitamos a acompañanarnos a la próxima cabalgata a Codpa. Y para eso aceptó feliz que la entrenáramos debidamente, lo que se inició ya "oficial" y definitivamente muy en serio el 25-III-2012, con 2 instructores atípicos pero supuestamente eficientes: Carlos Requena Jr. y yo. 
 
Uno de los paseos previos a la instrucción.
 
Empezamos con una yegua anciana y mansa para enseñarle lo más básico: montar, desmontar, postura corporal y conducción. La yegua no exigiría más que eso: 
 
Así empezamos: las manos tienen bien tomadas a las riendas pero están en mala posición. La postura corporal es correcta.
 
No tardó en corregir lo de las manos.
 
Y empezamos a jugar al monito mayor (imitar al líder), con su retaguardia custodiada por un excelente jinete todo-terreno.
 
Poco a poco, ella empezó a liderar con eficiencia.
 
Y no tardó en que le naciera una postura corporal más o menos adecuada para la maniobra, en este caso, un cambio de rumbo.
 
Un alto para recibir nuevas instrucciones porque llegó la hora de ponerle espuelines pues la yegua era un tanto floja.
 
Y allí va ella, con espuelines. Paciencia, ya corregiremos la falla de los talones levantados, algo que, curiosamente, es una de las gestiones que más cuesta conseguir. Lo más destacable es que su postura corporal es la de una Princesa: digna, elegante, técnicamente apropiada.
 
Y mejora el juego del monito mayor.
 
Enseñándole a generar giros cortos del caballo, los que una vez depurados servirán para "castigar" al caballo sin lastimarlo y su inicio (la completa flexión lateral del cuello, sin giro) como "freno de emergencia". Pero para lo último falta mucho aun y el caballo necesita haberse entrenado para que ceda sólo el cuello.
 
Completado el giro corto, seguimos jugando al monito mayor, esta vez forzando a los caballos a salir del terreno despejado y atravesar los matorrales, ella siempre bien custodiada y obediente.
 
Fue digno de muchos elogios lo rápido que aprendía a ejecutar gestiones que van mucho, mucho más allá de meramente "andar a caballo" y son propias de un prometedor proyecto de jinete. 
 
En esta foto, la Pandita lidera "ochos" entre dos estructuras. Mmmm, el talón derecho está levantado y en una posición muy posterior para ese giro, pero lo ya aprendido en esa primera sesión de como tres horas fue mucho más de lo esperado y me hizo sentir orgulloso de ella.
 
Por cierto, no se aprende a montar de verdad en un día, ni un mes, ni en un año y para mí, nuuuuunca... 
 
Le enseñamos que nunca, nunca debe dejar de acariciar de alguna manera, por sutil que sea, a su caballo cuando hace lo debido mientras lo monta y más enfáticamente al término de la sesión si lo merece. 
 
La Negrita es anciana y pacífica, pero tiene ciertas trancas como todos los caballos (las que mi Pandita supo evitar).y hasta la hizo ¡TROTAR! solita alejándose de los otros caballos.
 
Además, la yegua de tonta no tiene nada y como todos los caballos-no-bicicleta (ninguno de los nuestros lo es) prueba al jinete de alguna manera para ver si tiene capacidad de mando. Para la Pandita eso se expresó en la negativa a moverse sin seguir a los otros caballos. La mitad de la sesión se ocupó en generar en la alumna la capacidad de mando para que la yegua la reconociera como su jefa. Y por cierto lo consiguió. 
 
Y bueno, tal es el entusiasmo de María Isabel que de inmediato quiso aprender el "posting" (trote levantado) de los jinetes del estilo clásico, simplemente porque nos vio haciéndolo a Carlitos y a mí. Pero para eso le falta mucho, ella no necesita aprenderlo aun y ¡Vaya si cuesta aprenderlo! Para la próxima clase mi Pandita pasa a otro nivel: montará al Jisk'a, un chico entusiasta como si fuera adolescente, tanto que con él el tema no es hacerlo andar sino que marche a la velocidad y el aire que le exige el jinete. Bonito desafío para María Isabel... 
 
SESION 2, 30-III-2012. La tarea del día era montar al Jisk'a, un caballito de buen genio pero travieso y adicto a corcoveos benignos, a quien ella le temía por haber presenciado sus travesuras, por cierto generadas "ex-profeso" por mi nieto Israel, eterno buscador de aventuras.
 
Pues allí en la fotografía anterior la tienen a ella, valientemente montada con firme determinación y el Jisk'a no le reclamó en nada durante la sesión de un par de horas. Es que ambos están enamorados desde mucho antes que María Isabel lo montara y convivieron en nuestra parcela durante un par de años. 
 
Así era la relación que tenían.
 
Recibiendo instrucciones básicas como el eterno "baje las manos y manténgalas juntitas en contacto con la tuza del caballo".
 
Es lo que se debe hacer pero cuesta mucho hacerlo instintivamente. ¡Cuántas veces mi instructor me decía: ¡bajitas las manos y bien juntas!" Ella no está viviendo nada por lo que yo no haya pasado antes... 
 
Y vamos andando. A diferencia de la Negrita, la yegua que montó la primera vez, el Jisk'a exige "contacto" con el jinete vía cierta tensión permanente de las riendas. En esta foto, aunque persiste el porfiado asunto de mantener los talones levantados, el contacto es excelente, tanto que consigue que el caballo mantenga a su cabeza en posición vertical sin rebelarse.
 
Buen comienzo para que alguna vez consiga "reunir" al caballo con ciertas órdenes de las piernas del jinete, concepto largo de explicar pero que genera un "aire" (marcha) elegante y mantiene al caballo en un estado que sólo espera sutiles órdenes para liberar a toda su potencial energía. 
 
SESION 2b, 30-III-2012, después de disfrutar de un asado. Un logro importante: la jinete domina tan bien al caballo que ella ya puede alejarlo de los otros (lo que no les gusta) y llevarlo por donde la jinete quiera.
 
Ejercicios de confianza: confianza del jinete en cuanto a usar posiciones inusuales sobre el caballo, confianza de que podrá controlarlo si éste se resiste y confianza del caballo en cuanto a que su jinete es quien manda.
 
Más de lo mismo.
 
Inesperadamente la Pandita se involucra en la gestión de los giros cortos que sirven como castigo y para neutralizar el pánico o conductas inapropiadas. Debiera ser más enfática pues si el caballo consigue resistirse el jinete se verá en en serios problenas. Pero para empezar, el Jisk'a se portó bien y mi Pandita hizo lo debido pero tendrá que hacerlo más enfático para que sirva en situaciones extremas.  Hay un video en Youtube que muestra este lindo inicio. 
 
Un poco de acción para que no se aburran los instructores: Carlos Jr. me robó mi gorro y huye al galope con él y yo empiezo a perseguirlo.
 
Que la alumna presencie lo que pueden hacer sus instructores se graba en su mente y le genera el deseo que llegar a poder hacer lo mismo.  
 
Tras eso, un descanso. ¡Alegría y buen humor!: esa es una de las disposiciones de ánimo que genera la equitación.
 
Y luego, más ejercicios de confianza para el jinete y el caballo.
 
Durante esta segunda sesión de adiestramiento que duró como cuatro horas con un descanso para el asado, María Isabel montó sobre una silla australiana, muy versátil, segura y no muy dura. Lo hizo tan bien que decidimos que ya era hora que conociera lo que es montar sobre una silla plana, dura y hasta resbalosa como es la silla tropera de militares y carabineros (policía de orden). Sobre ella no hay perdón para las deficiencias de posición corporal, gestión de las rodillas y etc. Tarea para la tercera sesión. 
 
TERCERA SESION, 1-IV-2012. Esta es la silla tropera, Armersaatel 25, muy versátil si se sabe utilizarla, pero resbalosa hasta el punto que exige mucho del jinete, en particular mantener a las rodillas "apernadas" al faldón.
 
Su única estructura útil para no caerse es un par de poco pronuncionados "morcillones" (como un cordón discreto en el borde anterior del faldón). Discreta ayuda para que las rodillas, las que siempre deben estar como atornilladas a la silla, le permitan al jinete mantenerse a bordo. Montarla por primera vez es todo un desafío. Siendo dura, traumatiza a las asentaderas si no se gestiona bien lo que hay que hacer con los estribos al trotar o galopar. 
 
Cero problema: la Pandita enfrenta bien el desafío, su posición corporal es elegante, hay un buen contacto con el caballo y los codos están muy bien ubicados en el "eje sagrado", una línea vertical que va desde los hombros al trocánter mayor (el hueso prominente que tenemos a ambos lados de nuestras caderas) y los talones.
 
Esa posición de los codos otorga amplio espacio para cedérselo al caballo en ciertas cirunstancias o quitárselo en otras que en general cuidan la integridad del jinete. Se dice: "las manos para Ud.” (implica que con sutiles giros de la muñeca Ud. controla al caballo) y "los codos para el caballo". Lo último, breve pero no exclusivamente, implica espacio disponible para cederlo cuando el caballo lo necesita (al saltar, por ejemplo) o restringirlo en ciertas ocasiones de peligro sin inclinar el tronco hacia atrás, lo que es un pecado... 
 
Ya no le teme al Jisk'a ni él la domina y hasta con una silla difícil y resbalosa cabalga solita por donde ella quiere. Y el Jisk'a obedece y la Pandita no ha tenido hasta ahora ninguna amenaza de porrazo.
 
María Isabel progresa con inesperada rapidez. Nuestro programa es depurar la conducción e insistir con el trote sobre la silla tropera. Eso es una barrera difícil que requiere esfuerzo y determinación. 
 
Pero ella avanza tan rápidamente que ya está lista para salir a terreno y en el camino adquirir los reflejos apropiados. ¡Qué alumna: linda, valiente, decidida y obediente! Bueno, a mí no me obedece mucho porque, como su amante esposo, ella no siempre acepta que la mande. Pero a Carlos Jr. le obedece más. ¡Gracias Carlito!... 
 
No critiquen la posición de las manos: a mí me costó hartos meses corregirlas y aun me castigo con frecuencia por no mantenerlas donde se debe.
 
Lo que vale de esa foto es que, aun con el corto trote del Jisk'a y la difícil silla, ella empieza a trotar sin desestabilizarse pese a no haber corregido aun la posición de los talones. ¡Excelente comienzo para un laaargo aprendizaje del más difícil y más "docente" aire del caballo! En un futuro no muy lejano mi Pandita, sin darse cuenta, empezará a trotar estilo "posting" ("trote levantado") y desde entonces todo lo que le falta por aprender en cuanto a postura corporal y conducción y control, se hará al trote. Si la silla tropera la dejó adolorida, eso cesará con el "posting" pero aparecerá el dolor de los músculos de los muslos hasta que éstos no se adapten al esfuerzo. La posición de las manos, de los pies en los estribos (muy viculado a las rodillas "apernadas" al faldón) y el posting, son muy importantes para montar bien en el estilo clásico y si lo aprende bien, cualquier estilo le resultará eficiente después, pero cuesta dominarlas y a la vez definen a un buen jinete. 
 
QUINTA SESION, 15-IV-12. Esta vez salimos a terreno, iniciando una tarea que necesitará varias sesiones, hartas: dominar el trote y mejorar el dominio del caballo pues el Jisk'a es muy pillo y cuando está de mal genio sabe muy bien con quien puede abusar.
 
Pues la sesión fue pacífica, el trote de la Pandita fue mucho mejor de lo esperado y cada vez que se daba la oportunidad forzábamos a los caballos a pasar por lugares algo difíciles: irregulares, con harta pendiente y etc. y casi siempre lo consiguió la alumna, aunque tras más de un intento algunas veces. En la fotografía anterior el Jisk'a había sido por primera vez casi enteramente aparejado por la Pandita, excepto la embocadura porque en eso, ese niñito travieso y mal genio es algo difícil. 
 
Un descanso para almorzar y luego la hicimos montar sin estribos. Lo hizo bien y hasta trotó, pero de pronto el Jisk'a se puso muy mañoso y estuvo a punto de hacer su gracia: una serie de corcoveos y paradas de manos. Es que el día fue muy extenso para él y quiso intententar que terminara de una vez por todas.
 
Esa conducta suele generarse cuando el jinete no domina total y apropiadamente al caballo y no debe aceptarse, pero era indispensable que ella desmontara, a la vez que era muy importante demostrarle al Jisk'a que lo controla su jinete. Es muy nocivo dejarlo con la idea de que puede librarse del jinete botándolo u obligándolo a desmontar. Entonces lo monté yo de inmediato y como estaba: sin estribos. De pronto le vino el berrinche: levantó el hocico, señal de rebeldía la cual, si no se aborta, en este caso tirando de las riendas hacia bien abajo, puede "autorizarlo" a pararse de manos.  
 
En la fotografía, empezando a abortar a un enfático intento de corcoveo. Nótese que el tronco del jinete  permanece en la vertical y que no se necesitan los estribos para hacerlo bien.
 
Tras varias travesuras más, no lo desmonté hasta que no se quedó tranquilo.
 
Y bueno, hasta aquí llegamos por ahora. Lo que sigue después son vivencias de cabalgatas en terreno y la indispensable instrucción en un centro ecuestre y luego, para siempre, la experiencia que aporta el montar y montar respetando lo básico que ya aprendió. La alumna ya está lista para ambas gestiones si éstas son responsablemente supervisadas. Termino confesando que por diversas razones, nuestro programa de instrucción es poco convencional, pero ¡funciona!... 
 
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